Miami 2025: Balance anual de inversión, bienes raíces, turismo y desarrollo urbano

Al cerrar el año 2025, Miami consolida su posición como uno de los mercados más dinámicos y resilientes de Estados Unidos. En un contexto global de crecimiento moderado y altas tasas de interés, la ciudad demostró una notable capacidad de adaptación. Este artículo editorial –a publicarse el 31 de diciembre de 2025– repasa con tono reflexivo y analítico los hechos más destacados del año en inversión, bienes raíces, turismo y desarrollo urbano en Miami. 

Presentamos los insights más importantes, datos relevantes, aprendizajes clave y una mirada estratégica hacia el futuro, abarcando desde el comportamiento del mercado inmobiliario y turístico hasta proyectos emblemáticos que marcaron la pauta en 2025.

Panorama General y Mercado Inmobiliario en 2025

El mercado inmobiliario de Miami en 2025 experimentó una moderación tras el auge post-pandemia, alineándose con la desaceleración a nivel estatal y nacional. Las ventas y precios tendieron a estabilizarse luego de varios años de crecimiento acelerado. Factores como las elevadas tasas hipotecarias (que rondaron máximos de ciclo) y el encarecimiento de la vida –notablemente las primas de seguros, con incrementos promedio que en Florida rondaron cifras inéditas cercanas a $11.000 anuales– redujeron la asequibilidad y enfriaron la demanda de compradores dependientes de financiación. Las viviendas tardaron más en venderse y el inventario de propiedades disponibles aumentó ligeramente, aunque este incremento obedeció más a la lentitud en las ventas que a una sobreoferta nueva. En consecuencia, los precios mostraron movimientos contenidos en la mayoría de los segmentos, sin cambios bruscos. En Miami-Dade, el precio mediano de los apartamentos cerró el año en torno a $400.000, apenas ~4% por debajo del año anterior, mientras que el de las casas unifamiliares rondó $660.000 (una leve caída interanual de 1–2%). Estas ligeras correcciones siguieron a una década de fuerte apreciación: por ejemplo, el precio medio de un condominio en Miami aún es más del doble del que tenía en 2015. La leve desaceleración de 2025, por tanto, se percibe más como una estabilización saludable que como una señal de alarma.

Detrás de esta moderación estuvieron desafíos locales y globales. En Florida, los costes de seguros inmobiliarios y de impuestos siguieron al alza, erosionando la capacidad de pago de residentes. A nivel global, la economía perdió algo de impulso (el crecimiento del PIB mundial bajó de 3,0% en 2023 a ~2,9% en 2024) en medio de tensiones comerciales, inflación persistente y políticas monetarias restrictivas. Miami no fue inmune a estas fuerzas: la combinación de tipos hipotecarios altos, precios inmobiliarios elevados y mayor incertidumbre económica suavizó la demanda. No obstante, varios factores propios de la región sostuvieron el mercado mejor que en otros lugares. Por un lado, la afluencia de nuevos residentes a Florida y Miami continuó, aunque a un ritmo más moderado que en el pico post-2020. La migración doméstica hacia el estado se enfrió respecto a 2021–22, pero se mantuvo por encima de niveles pre-pandemia. Es decir, aún llegó más gente de la que se fue, pero la proporción se equilibró (aproximadamente 1,1 nuevos residentes por cada salida, según estimaciones recientes). Esta ralentización refleja en parte el elevado costo de la vivienda local, que ha comenzado a disuadir a algunas familias jóvenes, pero el atractivo económico de la región –sin impuesto estatal sobre la renta, clima cálido, auge laboral– mantuvo el flujo migratorio neto positivo.

Más determinante aún fue el influjo migratorio internacional, que alcanzó niveles récord. El condado de Miami-Dade volvió a liderar la nación en migración neta desde el extranjero. Entre julio de 2023 y julio de 2024, la población de Miami-Dade creció 2,3% (unas 64.000 personas adicionales, hasta 2,84 millones de habitantes), ritmo que superó ampliamente el promedio nacional (~1%). Sorprendentemente, ese crecimiento poblacional estuvo impulsado casi exclusivamente por la inmigración internacional: Miami tuvo un saldo migratorio externo de 123.835 nuevos residentes extranjeros, el más alto de todos los condados de EE.UU.. En contraste, la migración interna (desde otros estados) fue modesta e incluso negativa en algunos condados del sur de Florida, señal de que muchos estadounidenses se reubican hacia suburbios u otros estados por el alto costo local, mientras que la ciudad continúa siendo un imán para latinoamericanos, europeos y otros inversores globales. En promedio, Miami-Dade sumó un neto de 155 nuevos habitantes por día durante el último año analizado, reflejando la intensa presión de demanda que sigue existiendo sobre el mercado de vivienda.

La resiliencia del mercado inmobiliario de Miami en 2025 también se apreció en la composición de las ventas. En el conjunto de Florida, a pesar de la desaceleración, la demanda interna se mantuvo sólida y los compradores internacionales retornaron con fuerza. Entre agosto de 2024 y julio de 2025 las compras de viviendas por parte de extranjeros en Florida aumentaron un 50% en volumen de operaciones respecto al periodo previo, marcando un repunte significativo tras la retracción de la era pandémica. Este renacer de la inversión foránea elevó la cifra anual de ventas internacionales en Florida a $10.400 millones de dólares, desde un mínimo de $7.100 millones el año anterior. Aunque todavía por debajo del pico de $15.600 millones visto en 2020, la tendencia confirma que la confianza de los inversores globales en el mercado floridano se está recuperando. Cabe destacar que casi la mitad (45%) de todas las compras inmobiliarias internacionales en Florida ocurrieron en el área metropolitana de Miami-Fort Lauderdale-West Palm Beach, consolidando al sur de la Florida como principal puerta de entrada de capital extranjero en bienes raíces de EE.UU. Este año, Latinoamérica reafirmó su primacía entre los orígenes de compradores: el 45% de los compradores internacionales de Florida provinieron de América Latina y el Caribe. Canadá también recuperó su papel, representando el 18% de los compradores extranjeros y liderando por volumen de dólares invertidos (unos $1.900 millones, un 52% más que en 2024). Tras los canadienses, destacaron los colombianos, quienes triplicaron su inversión inmobiliaria en Florida hasta $925 millones (desde solo $307 millones el año previo). Esto hizo que Colombia escalara posiciones, mientras Brasil ocupó el tercer lugar con $762 millones invertidos. En conjunto, el retorno del comprador internacional fue uno de los sucesos más relevantes del año: después de las restricciones de viajes y la incertidumbre global, en 2025 los inversores extranjeros volvieron a ver a Miami como un valor seguro, ya sea por su clima y estilo de vida o como refugio financiero ante la volatilidad en sus países de origen.

Las cifras confirman la dualidad que caracteriza hoy al mercado inmobiliario local: Miami es un mercado global. Según la Asociación de Realtors de Miami, esta región acapara casi la mitad de todas las compras de vivienda por extranjeros que se realizan en Florida, y alrededor del 10% de todas las ventas del mercado del sureste de Florida (frente a solo ~2% a nivel nacional) involucran a un comprador internacional. La procedencia es muy diversa –se contabilizan inversores de casi 50 países distintos, con Argentina, Colombia, Canadá, Brasil, México y Venezuela a la cabeza– lo que aporta al mercado una mezcla única de demanda. Esto se traduce en que Miami, a diferencia de otras ciudades estadounidenses, ve atenuados ciertos riesgos tradicionales: por ejemplo, la dependencia de las tasas hipotecarias es menor debido a la alta proporción de compras de contado. De hecho, Miami lideró el país en 2025 en compraventas al contado: en la primera mitad del año, el 43% de todas las transacciones residenciales en el área se realizaron sin financiación bancaria. Este porcentaje –impulsado en gran medida por compradores internacionales y locales de alto patrimonio– es muy superior al promedio nacional y refleja un mercado de lujo altamente líquido. En las propiedades de alto nivel la preponderancia del efectivo es aún más marcada: más de la mitad (53%) de las ventas de viviendas por encima de $1 millón fueron en efectivo, y en el ultra-prime (por ejemplo, casas o condominios sobrepasando los $2.000 por pie cuadrado) la inmensa mayoría de las operaciones (>80%) se pagan al contado. Esta fortaleza financiera de los compradores aporta estabilidad, ya que un mercado apuntalado por capital propio es menos propenso a sufrir desplomes: como señalaron expertos locales, “no se ven crisis de vivienda cuando la gente compra sin deuda… las crisis ocurren cuando hay sobreapalancamiento”. En síntesis, aunque firmas globales advirtieron en sus índices que Miami presentaba en 2025 un elevado “riesgo de burbuja” inmobiliaria (UBS volvió a colocar a Miami en el primer puesto de su índice de riesgo global por segundo año consecutivo, citando la desconexión entre precios y renta local), los fundamentos del mercado muestran un panorama más matizado. La demanda endógena ha mermado algo por la asequibilidad, sí, pero la demanda exógena (internacional y de altos ingresos) sigue robusta; la oferta de nuevas viviendas, si bien en aumento, no ha generado sobreinventario; y el carácter “cash-driven” del segmento de lujo sugiere que Miami podría evitar un ajuste brusco mientras siga atrayendo compradores calificados dispuestos a invertir sin endeudarse.

Por último, 2025 dejó valiosas lecciones para el sector inmobiliario local. Una de ellas es la necesidad imperante de abordar la asequibilidad y ciertas vulnerabilidades estructurales. La brecha entre el mercado de súper lujo y el mercado de vivienda para residentes promedio se ensanchó este año. Los datos muestran un mercado bifurcado: uno para multimillonarios y otro para el resto. Mientras la comercialización de viviendas de más de $10 millones floreció con fuerza en 2025, las ventas de rango medio y bajo enfrentaron más dificultades. Los precios de condominios de gama media en Florida, por ejemplo, sufrieron la mayor caída interanual desde la crisis de 2009 (cerca de -10% en promedio estatal), afectando a compradores primerizos y jubilados que dependen de financiamiento. En Miami, como vimos, las caídas fueron menores, pero igualmente muchos hogares locales quedaron rezagados ante la inflación inmobiliaria acumulada. A esto se suma la carga de los costos de propiedad (seguros, impuestos) y la escasez de opciones de financiación asequible –solo un puñado de edificios de condominios están aprobados para préstamos FHA en el condado, lo que dificulta a compradores de bajos recursos acceder al mercado–. Las autoridades y actores del sector reconocen que de seguir estas tendencias, Miami corre el riesgo de volverse inaccesible para su fuerza laboral esencial. Iniciativas de soluciones comenzaron a surgir: desde propuestas de hipotecas a 50 años en Florida (para reducir cuotas mensuales) hasta programas locales de incentivos a la construcción de vivienda asequible y conversión de edificios infrautilizados (en zonas como el Gran Miami incluso se debatió la reconversión de hoteles obsoletos en apartamentos asequibles, emulando casos del centro de Florida). Aunque no hay soluciones rápidas, 2025 dejó claro que el desarrollo urbano sostenible de Miami deberá conjugar la atracción de inversión global con la retención del talento local, evitando una fractura social entre el lujo deslumbrante y la habitabilidad cotidiana.

Auge del Lujo: Ventas récord y migración de la riqueza

Si hubo un segmento que brilló sin atenuantes en 2025, fue el mercado de lujo. Miami confirmó su estatus como destino predilecto de los acaudalados del mundo, evidenciado tanto en cifras de ventas récord como en la llegada de nuevos residentes millonarios. A medida que el resto del mercado se enfriaba ligeramente, la demanda por propiedades prime (lujosas y exclusivas) alcanzó o incluso superó niveles históricos.

En el segmento ultra-lujo –propiedades valuadas en más de $10 millones–, el 2025 fue el segundo mejor año de la historia en el sur de Florida. Hasta agosto, ya se habían concretado 262 transacciones por encima de $10M en Miami-Dade, Broward y Palm Beach, y las proyecciones indicaban cerrar el año con aproximadamente 426 ventas ultra-premium, acercándose al récord absoluto de 444 ventas establecido en 2021. Es decir, pese a un entorno económico menos eufórico que el de la pospandemia, la élite económica siguió comprando en Miami casi al mismo ritmo que en el mayor boom registrado. De hecho, en 2025 se evidenció que un comprador de altísimo poder adquisitivo puede pagar precios nunca vistos en Miami: en marzo, un empresario tech pagó $120 millones por una mansión frente al mar en Star Island (Miami Beach), marcando la venta más cara de la historia de Miami-Dade. Poco después, dos transacciones distintas alcanzaron cada una la cifra de $105 millones –una por un terreno en la exclusiva isla de Indian Creek (donde el comprador resultó ser vecino del magnate Jeff Bezos), y otra por una finca señorial en North Bay Road– empatando como la tercera venta más alta del año en la región. Estas sumas colosales ni siquiera encabezaron el ranking estatal: en la costa oeste de Florida, una propiedad en Naples se vendió por $225 millones (récord histórico estatal). Pero el hecho de que en Miami una operación de $50 millones ni siquiera figure entre las 10 mayores del año habla por sí solo. Nunca antes el listón del lujo local estuvo tan alto.

¿Qué explica este furor en las alturas del mercado? En buena medida, la “migración de la riqueza” hacia Miami que se ha intensificado en los últimos años. La pandemia inició una ola de traslados de individuos de altos ingresos y fortunas familiares completas hacia el sur de Florida, tendencia que continuó en 2025. La ausencia de impuesto estatal sobre la renta en Florida, sumada a un entorno pro-empresa, clima agradable y una creciente masa crítica de negocios financieros y tecnológicos, han convertido a Miami en un imán para millonarios de otras latitudes. Este año vimos ejemplos emblemáticos: el fondo de inversión Citadel completó el traslado de su sede desde Chicago a Miami, con su fundador Ken Griffin invirtiendo fuertemente en bienes raíces locales; el fundador de Amazon, Jeff Bezos, quien ya había adquirido propiedades en 2024, inició la construcción de su residencia en Indian Creek; y otras figuras del mundo tecnológico y financiero siguieron esa estela. Incluso actores inesperados entraron en escena: el club de fútbol FC Barcelona decidió mudar su oficina comercial de EE.UU. de Nueva York a Miami (con apoyo de incentivos locales), buscando capitalizar la conectividad de Miami con América Latina. Este flujo de family offices, empresarios y empresas reubicadas tuvo un impacto directo en el sector inmobiliario de lujo: más compradores calificados compitiendo por un inventario muy limitado de mansiones frente al mar o penthouses de alto perfil.

Los números ilustran el fenómeno. En Miami-Dade, las ventas de viviendas de lujo impulsaron el crecimiento cuando el resto del mercado flaqueaba. En octubre, por ejemplo, el volumen total de ventas (casas + condos) logró aumentar año contra año gracias a que las transacciones por encima de $1 millón crecieron cerca de 20% respecto a octubre de 2024, compensando la menor actividad en rangos medios. Durante todo 2025, el segmento de condominios de más de $2 millones mantuvo un ritmo de ventas estable e incluso con ligera alza en algunos trimestres, aun cuando las ventas totales de condominios bajaron doble dígito. Y en la cúspide del mercado, se multiplicaron hechos inéditos: hasta 28 casas unifamiliares se vendieron a precios superiores a $3.000 por pie cuadrado entre enero y julio (más del doble de las operaciones de ese tipo en el mismo periodo del año anterior). Cabe resaltar que antes de 2019 no se registraba ni una sola venta en Miami por encima de $3.000/ft² –era algo reservado a metrópolis como Nueva York o Londres–, lo cual evidencia cuánto ha escalado Miami en el mapa del ultra-lujo mundial.

Esta bonanza del lujo también viene acompañada de proyectos nuevos dirigidos a ese público exclusivo. En 2025 avanzó a gran ritmo la construcción del Waldorf Astoria Miami, la primera torre de 100 pisos en la historia de la ciudad y futuro edificio más alto de Florida. Esta edificación supertall, con su innovador diseño de cubos apilados, superó el piso 50 en su estructura este año, marcando el “ecuador” de su obra camino a inaugurarse alrededor de 2027. Sus residencias de marca mundial (con precios de varios millones de dólares) están prácticamente vendidas, lo que subraya la confianza de que existe una base de compradores de ultra-lujo suficiente para absorber incluso este tipo de producto vertical sin precedentes en Miami. Asimismo, otros condominios premium en desarrollo, desde las torres St. Regis en Brickell hasta el proyecto Cipriani Residences, reportaron notables porcentajes de preventa durante el año, confirmando que el apetito por propiedades de alta gama con servicios cinco estrellas sigue robusto. Para los promotores, Miami ha pasado de ser un mercado secundario a un destino principal para el lujo global, donde proyectos con arquitectos de renombre y amenidades extravagantes pueden competir a nivel internacional. De hecho, un informe comparativo destacó que el metro cuadrado de bienes raíces prime en Miami aún ofrece “más por tu dinero” frente a otras ciudades globales: por un millón de dólares se obtienen ~58 m² de propiedad de primera en Miami, frente a apenas 19 m² en Mónaco, 34 m² en Nueva York o Londres, y menos que en París o Tokio. Esto sugiere que aún hay recorrido para la apreciación de los valores top en Miami antes de alcanzar paridad con plazas más caras –una de las razones por las cuales muchos inversionistas de lujo siguen viendo atractivo aquí, además de la ya mencionada ventaja fiscal y climática.

En resumen, el 2025 confirmó que Miami se transformó en un refugio de lujo y riqueza, atrayendo a algunas de las mayores fortunas del mundo. Esta afluencia genera importantes beneficios económicos –empleos en construcción, consumo en servicios, impuestos locales– y fortalece la posición de la ciudad como hub cosmopolita. Sin embargo, también impone retos de planificación: la ciudad debe asegurar que este brillo en la cúspide no opaque las necesidades básicas de vivienda asequible y movilidad para su población general. Lograr un equilibrio urbano será clave para que el auge del lujo se traduzca en prosperidad sostenible y amplia.

Turismo: Récords de visitantes y resiliencia hotelera

El turismo en Miami alcanzó nuevos hitos en 2025, consolidando la plena recuperación pospandemia e incluso superando marcas históricas. Tras el récord establecido en 2024, este año continuó la racha positiva: el Gran Miami volvió a recibir más visitantes que nunca. Según el Greater Miami Convention & Visitors Bureau (GMCVB), en el periodo más reciente contabilizado (año fiscal de julio 2024 a junio 2025) la región recibió 28,2 millones de visitantes, lo que representó un crecimiento de +4,5% en comparación anual. En términos de derrama económica, esos turistas generaron un gasto total estimado de $21.300 millones, un incremento del 3% año contra año. Estas cifras reflejan no solo la recuperación sino la expansión del sector turístico local más allá de los niveles pre-COVID. De hecho, el 2025 se perfila como el año calendario de mayor volumen turístico en la historia de Miami. Para ponerlo en perspectiva, más de 1 de cada 5 turistas que visitaron Florida incluyó a Miami-Dade en su viaje, reafirmando el papel de Miami como principal puerta de entrada del turismo en el estado.

El desglose de visitantes muestra tendencias interesantes. El turismo doméstico (nacional) continuó siendo el pilar, representando aproximadamente el 46% del total de visitas, con casi un tercio de todos los turistas provenientes del mismo estado de Florida –evidencia de que Miami se ha vuelto también un destino favorito para los propios floridanos en escapadas de fin de semana o eventos especiales. Por su parte, el segmento internacional aportó cerca del 25% de los viajeros y cerca del 30% del gasto turístico, una proporción que ha ido escalando a medida que regresan los visitantes extranjeros. Latinoamérica mantuvo su primacía en este rubro: Colombia fue nuevamente el principal país emisor de turistas extranjeros a Miami-Dade, con un alza de 8% en las visitas desde ese país en 2024. Otros mercados latinoamericanos como Brasil, Argentina y México también mostraron números sólidos. Europa y Canadá, en cambio, presentaron comportamientos mixtos: los visitantes canadienses repuntaron con fuerza en 2024 (3,4 millones de canadienses visitaron Florida ese año, 174.000 más que en 2023), pero su flujo se desaceleró en la primera mitad de 2025 debido a factores como la fortaleza del dólar y requisitos sanitarios. Aun así, la mejoría de otros mercados internacionales compensó esa baja, reflejando una diversificación de la procedencia de visitantes extranjeros.

Un indicador contundente de la fortaleza turística fue el desempeño hotelero. Miami-Dade encabezó los rankings nacionales de ocupación hotelera en 2025. En el primer cuatrimestre, los hoteles del condado registraron en promedio un 82% de ocupación –la más alta entre todos los destinos de EE.UU.– y una tarifa diaria promedio que rondó los $258 dólares, muy por encima de mercados competidores (por ejemplo, el vecino condado de Broward promedió ~$200). Además, dicha tarifa promedio aumentó un +2,4% respecto al año anterior, indicador de que la demanda turística siguió superando la oferta al punto de permitir precios más altos. En temporadas pico se alcanzaron llenos absolutos: durante eventos especiales y festivos, la ocupación rozó el 90-100% en zonas de playa y centro. Los ingresos por habitación disponible (RevPAR), métrica clave del sector, se mantuvieron entre los más altos del país, sosteniendo la rentabilidad de la industria hotelera local.

Detrás de estos números hubo factores coyunturales y estructurales. Por un lado, 2025 experimentó un calendario de eventos y atractivos de gran magnetismo. Miami albergó exitosamente por cuarto año el Gran Premio de Fórmula 1 en Mayo, consolidando este evento internacional que atrae a decenas de miles de visitantes de alto poder adquisitivo. Asimismo, festivales culturales y de arte (desde Art Basel a Ultra Music Festival) recuperaron aforos completos, inyectando miles de turistas en sus semanas respectivas. La llegada de la superestrella del fútbol Lionel Messi al Inter Miami a mediados de 2023 siguió produciendo efectos en 2025: muchos aficionados viajaron a Miami para ver partidos de la nueva temporada de Messi, sumando una curiosa fuente de visitantes internacionales y prensa global enfocada en la ciudad. A nivel estructural, Miami ha ampliado su oferta turística y mejorado su conectividad, haciéndola más atractiva que nunca. La apertura de la línea de tren rápido Brightline hasta Orlando (inaugurada en fines de 2023) permitió que en 2025 miles de turistas combinaran fácilmente Disney/Orlando con Miami en un mismo viaje, incrementando el flujo bidireccional entre dos de los mayores destinos del estado. Del mismo modo, la expansión de rutas aéreas internacionales en Miami International Airport (MIA) –que sumó conexiones directas a nuevas ciudades de Europa, Medio Oriente y Latinoamérica este año– facilitó la llegada de más visitantes. MIA de hecho reportó un récord de pasajeros internacionales movilizados, superando los 28 millones de viajeros en vuelos de llegada/salida durante el último año.

Un capítulo especial merece el turismo de cruceros, rubro en el cual Miami ostenta el título de “Capital Mundial de los Cruceros”. Tras la tormenta que supuso la pandemia para esta industria, 2025 fue el año de la total recuperación e incluso de nuevos récords en PortMiami. En el año fiscal 2025, el puerto de Miami manejó 8,56 millones de pasajeros de cruceros, un aumento del 4% sobre 2024 y la mayor cantidad jamás registrada. Si bien Port Canaveral logró ligeramente más pasajeros y se proclamó el puerto de cruceros #1 por volumen del mundo este año, Miami retuvo una sólida posición #2 global y #1 en ingresos, beneficiándose de la base de operaciones de numerosas navieras y de la preferencia de muchos viajeros por iniciar sus travesías en la vibrante Miami. Además, PortMiami rompió su récord histórico de pasajeros en un solo día: el domingo 30 de noviembre de 2025, con la salida simultánea de 10 mega-cruceros, más de 75.000 pasajeros transitaron el puerto en un solo día –una logística colosal que ilustra la capacidad y eficiencia alcanzada. Este año vieron debut nuevas embarcaciones emblemáticas surcando desde Miami, como el Icon of the Seas (el crucero más grande del mundo) y el Disney Treasure, lo que aumentó el atractivo del destino para cruceristas. Asimismo, se inauguraron terminales modernísimas, fruto de inversiones público-privadas recientes: por ejemplo, la nueva Terminal V de Virgin Voyages y la Terminal MSC, que ampliaron la capacidad del puerto y la calidad de servicio. Todo esto se tradujo en que el sector de cruceros aportó miles de millones de dólares a la economía local en gastos de pasajeros pre y post crucero, aprovisionamiento de buques y generación de empleos.

No obstante el optimismo, el sector turístico enfrentó también desafíos a lo largo del año. Hacia mediados de 2025, algunos indicadores mostraron un leve enfriamiento temporal, atribuible a factores macroeconómicos. La preocupación por una posible recesión global, la inflación en mercados emisores y ciertas tensiones políticas (como cambios en políticas migratorias federales de EE.UU. que disuadieron viajes) generaron cautela. El GMCVB advirtió en su informe anual que la incertidumbre económica internacional y decisiones políticas podrían ejercer presión bajista en la llegada de turistas extranjeros en el corto plazo. De hecho, a inicios de año se observó una caída puntual en la llegada de viajeros de algunos países (por ejemplo, un descenso de 4% en turistas canadienses en 2024 respecto al año previo). También la demanda hotelera semanal mostró altibajos: a fines de la primavera y durante algunas semanas de verano se registró una ligera disminución en pernoctaciones respecto al año anterior, sugiriendo que la inflación y los altos costes pudieron hacer mella en ciertos segmentos de viajeros de presupuesto medio. Sin embargo, estos baches fueron afrontados con estrategia por parte de la industria local. Promociones dirigidas al mercado nacional compensaron la ausencia temporal de algunos extranjeros, y los operadores se prepararon con prudencia para meses más lentos. Ya hacia el último trimestre del año, el panorama volvió a despejarse y la afluencia repuntó, dando paso a una robusta temporada alta invernal. Voceros del sector expresaron un cauto optimismo: “Aunque debemos estar listos para navegar tiempos desafiantes en los próximos meses, soy muy optimista de que en el cuarto trimestre estaremos mucho mejor. El otoño pinta mejor que el verano”, afirmó Julissa Kepner, presidenta de la junta de la GMCVB, subrayando la resiliencia esperada.

Mirando el cuadro completo, 2025 fue un año de logros significativos para el turismo miamense. La ciudad no solo rebasó los niveles de visitantes pre-pandemia, sino que mantuvo un perfil de turista de alto gasto (reflejado en los elevados índices de ocupación y tarifas) y diversificó sus fuentes de visitantes. La colaboración público-privada en promoción turística rindió frutos, a pesar de ciertos retos políticos –por ejemplo, intentos legislativos estatales de desviar los fondos del bed tax (impuesto hotelero) a usos generales, lo que preocupó al sector sobre perder presupuesto de marketing. Finalmente esos intentos no prosperaron en 2025, permitiendo al Bureau de Visitantes seguir invirtiendo en posicionar a Miami en mercados clave. Adicionalmente, la oferta turística se fortaleció con inversiones en infraestructura: después de años de planificación, en mayo inició la construcción de un gran hotel de 800 habitaciones anexado al Miami Beach Convention Center, concebido para potenciar el turismo de congresos a partir de 2027; igualmente en Fort Lauderdale se terminó otro hotel de convenciones de 800 cuartos que abrió en septiembre, ampliando la capacidad regional para eventos corporativos. Estas instalaciones, junto con la futura apertura del Grand Hyatt Miami Beach (otro proyecto hotelero de gran escala previsto para 2026), posicionan a Miami para captar un mayor segmento de turismo de reuniones y negocios en los años venideros.

De cara a 2026, el horizonte turístico luce muy prometedor. Miami será protagonista de eventos globales de enorme magnitud que ya en 2025 se empezaron a anticipar. La ciudad fue confirmada como sede de múltiples partidos del Mundial de Fútbol FIFA 2026, incluyendo posiblemente un partido inaugural o de fases finales, lo que garantiza una avalancha de visitantes internacionales y cobertura mediática planetaria. Adicionalmente, en enero de 2026 el Hard Rock Stadium acogerá el College Football Playoff National Championship (final nacional del fútbol americano universitario), sumando otro mega-evento deportivo en nuestra área. También están en agenda el retorno de eventos artísticos de renombre mundial y nuevas atracciones (como la apertura del esperado museo/parque submarino ReefLine). El GMCVB y autoridades locales vienen preparándose para maximizar el impacto positivo de estos acontecimientos, confiando en que el 2026 podría romper nuevamente todos los récords turísticos. No obstante, se mantiene la atención en posibles vientos en contra: la situación económica de mercados emisores (Latinoamérica en particular), la competencia de otros destinos y la capacidad de Miami para manejar la logística de tanta actividad serán factores a monitorear. Con todo, el balance de 2025 muestra a un Miami vibrante, trendy y altamente deseado como destino, cualidades que sientan una base sólida para encarar el siguiente año.

Desarrollo Urbano e Infraestructura: Proyectos emblemáticos de 2025

El año 2025 dejó una impronta tangible en el skyline y la infraestructura de Miami, con varios proyectos emblemáticos alcanzando hitos importantes. La ciudad continuó su transformación urbana a paso firme, ampliando su oferta de espacios habitables, de transporte y de recreación, lo cual acompañó el crecimiento económico descrito. A continuación repasamos algunos de los desarrollos y obras más destacados que marcaron el paisaje urbano en 2025:

  • Miami Worldcenter: Después de más de una década en gestación, abrió oficialmente sus puertas Miami Worldcenter, el megadesarrollo de 27 acres y $6.000 millones de inversión en el corazón de Downtown. En mayo se celebró la inauguración formal con un multitudinario bloque de fiestas y conciertos gratuitos, simbolizando el renacer del centro de la ciudad. El Worldcenter es uno de los proyectos privados de uso mixto más grandes de Estados Unidos, y representa una adición monumental al núcleo urbano de Miami. El sitio abarca 12 edificios ya culminados (entre residenciales, oficinas, hoteles y un extenso paseo comercial) con otros 12 en construcción o fase de planificación. Una vez terminado completamente, aportará más de 11.000 nuevas viviendas, varios hoteles y 400.000 pies cuadrados de locales comerciales y gastronómicos. Destacan edificios icónicos como la torre residencial Paramount Miami (60 pisos), ya convertida en un referente del skyline. Más allá de su tamaño, el valor del Worldcenter radica en su planteamiento urbanístico: convierte antiguas parcelas subutilizadas (antes estacionamientos y galpones) en un entorno peatonal y conectado al transporte público, con amplias plazas, calles abiertas y acceso directo a la estación central MiamiCentral (donde confluyen Brightline, Metrorail, Metromover y buses). También incluye la creación de casi 3.000 empleos permanentes y la atracción de inquilinos notables –por ejemplo, este año abrió allí la primera tienda Apple del Downtown de Miami, así como una sede de Openbank (división digital del banco Santander). El éxito del Miami Worldcenter subraya la tendencia de densificación inteligente del centro: transformar lotes vacíos en un distrito vibrante donde se puede vivir, trabajar y entretenerse sin salir de un área compacta. Este proyecto se erige así como emblema del auge urbano de la última década en Miami, equiparable en ambición a desarrollos como Hudson Yards en Nueva York, y en 2025 pasó de visión a realidad consolidada.

  • Infraestructura de Transporte: En materia de movilidad, 2025 vio avances significativos. Uno de ellos fue la integración final del sistema de tren de cercanías Tri-Rail al centro de Miami. Tras largas demoras técnicas, en enero de 2024 comenzó a operar el enlace de Tri-Rail hasta la estación MiamiCentral, lo que en 2025 permitió por primera vez que los pasajeros del norte (West Palm Beach, Fort Lauderdale) llegaran en tren directamente al Downtown de Miami sin trasbordos. Esta conexión ferroviaria es un paso fundamental hacia un transporte metropolitano más cohesionado y alivio de tráfico en autopistas. Además, el condado de Miami-Dade continuó impulsando su ambicioso plan SMART Plan de seis nuevos corredores de tránsito rápido: en 2025 se aseguró financiamiento para el Corredor Noreste, que creará una línea de tren suburbano desde Downtown hasta Aventura utilizando la vía costera del ferrocarril. Ese proyecto de 13,5 millas brindará servicio a áreas densas no atendidas por Metrorail, y se perfila para iniciar construcción en breve. Mientras tanto, la empresa privada Brightline consolidó su proyecto ferroviario: a pocos meses de inaugurada la ruta a Orlando, se anunció en 2025 la planificación de la siguiente fase hacia Tampa, apoyada por una posible financiación federal significativa. Brightline se ha posicionado como un modelo exitoso de tren interurbano en EE.UU., combinando velocidad (sus trenes son los más rápidos fuera del Nordeste del país) con amenidades de lujo, y su crecimiento expande las opciones de movilidad tanto para residentes como turistas. A nivel local, también siguieron en marcha mejoras viales y de tránsito: la espectacular “Signature Bridge” (puente atirantado con arcos futuristas que reemplazará al antiguo I-395 sobre el Downtown) logró avances visibles en su estructura y se espera que en 2026 esté finalizado, creando además debajo un parque urbano que coserá la conexión entre barrios históricamente separados. Proyectos como la expansión de carriles expresos en la I-95 y la modernización del puerto de Miami (con nuevos accesos para camiones y dragado de mantenimiento) igualmente progresaron, con miras a mejorar la conectividad y logística de la ciudad a largo plazo.

  • Miami Freedom Park (Estadio de Fútbol): La fiebre deportiva también impulsó un proyecto de desarrollo urbano significativo. Continuó a buen ritmo la construcción del Miami Freedom Park, el complejo que incluirá el estadio para el Inter Miami CF (club de la MLS) y un parque público enorme en la zona de Melreese, cercano al aeropuerto. Tras obtener aprobaciones finales en 2022, en 2025 las obras civiles avanzaron y la estructura del nuevo estadio –que tendrá capacidad para 25.000 espectadores– comenzó a tomar forma. Según los promotores, el proyecto mantiene su calendario para inaugurar el estadio en marzo de 2026 coincidiendo con la temporada de fútbol y sirviendo de antesala al Mundial. Este complejo no es solo deportivo: integrará unas 58 hectáreas de parque público (bautizado Jorge Mas Canosa Park) con lagos, canchas y áreas verdes, además de un distrito comercial de ocio con 125.000 pies cuadrados de locales en su primera fase. En 2025 se dieron a conocer los primeros inquilinos confirmados para ese espacio comercial, entre ellos un centro de ocio PopStroke (concepto de minigolf asociado a Tiger Woods) y un parque de tirolesas de , prometiendo convertir la zona en un polo de entretenimiento familiar. Miami Freedom Park representa uno de los ejemplos de reutilización de suelo público para beneficio comunitario: transforma un antiguo campo de golf subutilizado en un activo urbano moderno que combinará deporte de alto nivel con esparcimiento abierto para los residentes. Además, complementará la oferta turística deportiva de la ciudad, especialmente ante la llegada de Messi y la creciente popularidad del fútbol en Miami.

  • Espacios Públicos y Resiliencia: En línea con mejorar la calidad de vida urbana, Miami continuó expandiendo sus parques y proyectos de sostenibilidad. En abril de 2024 (a caballo del año en reseña) se inauguró la Fase 2 de “The Underline”, el parque lineal y ciclovía que está convirtiendo el espacio bajo el Metrorail en un corredor verde. Esta segunda fase añadió 2,14 millas de senderos y amenidades desde Brickell hacia el sur, conectando vecindarios como The Roads, Shenandoah y Coral Way. En 2025, los tramos abiertos del Underline ya sumaban 4+ millas muy concurridas por peatones y ciclistas, y las obras de la Fase 3 continuaron hacia Coconut Grove. The Underline es considerado un proyecto transformador para Miami, al proveer transporte alternativo seguro, activar áreas antes degradadas y fomentar la vida al aire libre en la ciudad. Asimismo, el plan de resiliencia ante el cambio climático de Miami-Dade avanzó con varias iniciativas en 2025: se completó la elevación de tramos vulnerables de la carretera U.S. 1 en Key Biscayne para mitigar inundaciones por marejadas, se instalaron más de 150 bombas de drenaje en zonas inundables de Miami Beach, y se lanzaron programas piloto de “reestructuración verde” de las costas (restauración de manglares y arrecifes artificiales) para proteger contra la subida del nivel del mar. Si bien estos no son proyectos tan visibles como un rascacielos, son inversiones críticas para sostener el desarrollo urbano a largo plazo en una ciudad costera como Miami. 2025 dejó claro que las autoridades locales y la empresa privada están destinando recursos considerables a robustecer la infraestructura resiliente –desde asegurar que los nuevos edificios cumplan códigos más estrictos (como las nuevas regulaciones estatales de condominios, vigentes desde enero 2025, que obligan a inspecciones estructurales periódicas y reservas adecuadas para reparaciones en edificaciones antiguas) hasta planificar barreras contra inundaciones. Todo ello sienta las bases para que el crecimiento urbano continúe, pero de manera más segura y sostenible.

En conjunto, los proyectos y obras de 2025 pintan un panorama de Miami en plena evolución física: una metrópoli que crece en altura con rascacielos icónicos, se extiende en su núcleo con desarrollos de uso mixto integrales, mejora en conectividad de transporte y añade espacios públicos de calidad. Cada grúa en el horizonte y cada nuevo parque inaugurado reflejan la confianza de inversores y gobernantes en el futuro de la ciudad. Al mismo tiempo, estos avances implican retos de gestión –desde el tránsito hasta el impacto medioambiental– que requerirán seguimiento cercano. Sin duda, los hitos urbanos alcanzados en 2025 pasarán a la historia local, y muchos de ellos (Worldcenter, Freedom Park, el propio Waldorf Astoria) serán disfrutados por generaciones venideras, redefiniendo cómo lucirá y funcionará Miami en las próximas décadas.

Conclusiones y Perspectivas hacia 2026

El año 2025 será recordado en Miami como un período de consolidación y contraste. Consolidación, porque la ciudad confirmó muchas de las tendencias positivas de años recientes: se consolidó como destino preferido de inversionistas internacionales, como refugio de grandes fortunas, como potencia turística global y como centro urbano en expansión con infraestructura moderna. Y contraste, porque evidenció las dos caras de ese éxito: un mercado inmobiliario donde conviven mansiones vendidas a nueve cifras con familias locales luchando contra la asequibilidad; un auge turístico y poblacional que impulsa la economía pero que también impone cargas a la infraestructura existente; un esplendor de inversiones que debe equilibrarse con la preservación del carácter multicultural y accesible de la ciudad.

Los insights clave que nos deja 2025 trazan una hoja de ruta para el futuro inmediato:

  • Miami es más global que nunca. La inversión extranjera, la migración internacional y el turismo proveniente de todas partes del mundo son hoy pilares de la prosperidad local. Esto diversifica la economía y protege en cierta medida de shocks nacionales, pero también hace a Miami dependiente de la salud económica y política de lugares tan variados como Latinoamérica, Europa o Canadá. Una vigilancia constante de las tendencias globales será esencial, así como continuar cultivando lazos con esos mercados emisores. La ciudad llega a 2026 con un posicionamiento internacional envidiable –una marca global– que hay que sostener mediante buena gestión y promoción estratégica.

  • El lujo y la innovación inmobiliaria seguirán a la cabeza, pero la gran tarea pendiente es la vivienda asequible. La llegada de capital y compradores de alto nivel difícilmente se detendrá en 2026: con tipos de interés potencialmente a la baja y un calendario de eventos mundiales (Mundial FIFA, etc.) que elevarán la exposición de Miami, es previsible que tanto el real estate de lujo como la demanda turística premium mantengan vigor. Sin embargo, los líderes locales deberán redoblar esfuerzos en políticas de accesibilidad: incentivos para construcción de vivienda de ingreso medio, soluciones a la crisis de seguros (que de no atajarse podría desestabilizar el mercado de la clase media) y mejoras en transporte público para ampliar el radio de zonas habitables. La economía de Miami no será verdaderamente sostenible si la fuerza laboral que la sostiene no puede permitirse vivir en ella. 2025 encendió esta alerta, y 2026 debería enfocarse en comenzar a responderla.

  • Diversificación económica y desarrollo empresarial. Miami en 2025 continuó atrayendo empresas y emprendimientos –desde fondos financieros hasta empresas tecnológicas y de salud– gracias a su entorno pro-negocios. La reubicación de compañías como Citadel, la apertura de oficinas como la de Partners Group (gigante suizo de capital privado que inauguró sede en Brickell), o la creación de hubs de IA en universidades locales, son señales alentadoras de diversificación más allá del turismo y construcción. La meta a futuro es afianzar ese ecosistema empresarial para generar empleos bien remunerados en sectores de alto valor añadido. Una economía local más diversificada ayudará a Miami a navegar eventuales ciclos adversos en un sector u otro. 2026 traerá oportunidades en esa línea, con la posibilidad de captar más sedes corporativas huyendo de otras regiones, siempre y cuando Miami siga invirtiendo en capital humano, seguridad y calidad de vida urbana.

  • Infraestructura al ritmo del crecimiento. Los avances en transporte e infraestructura de 2025 deben ser seguidos por su culminación exitosa y la planificación de la próxima ola de mejoras. Los proyectos en marcha (líneas de tren, puentes, sistemas de drenaje) necesitarán completarse a tiempo para aliviar congestionamientos y vulnerabilidades. Además, con la población del sur de Florida aumentando (Florida superó 22 millones de habitantes y sigue subiendo) y visitas turísticas en alza, será crucial invertir en capacidad aeroportuaria, red eléctrica, abastecimiento de agua y mitigación del cambio climático. Miami tiene la ventaja de contar con recursos financieros robustos en este ciclo (recaudación récord de impuestos gracias a valores inmobiliarios altos, interés de inversionistas privado-públicos, y apoyo estatal por su importancia económica). Canalizarlos con visión a largo plazo será la clave para evitar cuellos de botella. El año 2026 seguramente verá inauguraciones importantes (por ejemplo, la ampliación del Miami Beach Convention Center con su nuevo hotel, la finalización del Signature Bridge, etc.) y es deseable que también se sienten las bases de los proyectos que Miami necesitará en 2030 y más allá (como eventualmente un sistema de transporte costero, infraestructura anti-inundaciones de mayor envergadura, nuevas escuelas y hospitales en zonas de expansión urbana como el oeste del condado, etc.).

En conclusión, Miami despide 2025 en una nota mayormente positiva: con crecimiento económico, niveles de empleo elevados (el desempleo rondó solo 3% durante el año, señal de pleno empleo), y una proyección de futuro optimista pero atenta. La ciudad ha sorteado con éxito pruebas importantes –desde la pandemia hasta ajustes macroeconómicos– y ha emergido fortalecida y más reconocida globalmente que nunca. Al mismo tiempo, los eventos del año nos recuerdan que el crecimiento conlleva responsabilidades: se debe proteger el medio ambiente costero, se debe incluir a todas las comunidades en el progreso y se debe preservar aquello que hace único a Miami (su diversidad cultural, su espíritu emprendedor y su belleza natural) ante los embates de la urbanización y la homogenización.

El 2026 se vislumbra como un año de grandes oportunidades. Miami estará en vitrina ante el mundo; capitalizar esa exposición para atraer nuevas inversiones productivas, para mostrar su mejor cara organizativa, y para lograr consensos en políticas públicas que atiendan las asignaturas pendientes, será fundamental. Si 2025 fue el año en que Miami demostró de lo que es capaz, 2026 puede ser el año en que Miami demuestre hacia dónde quiere ir. Con planificación inteligente, inversión estratégica y colaboración público-privada, la Magic City seguirá haciendo honor a su apodo, conjurando un futuro próspero y sostenible para todos sus habitantes.

Fuentes: Los datos y eventos mencionados se basan en informes de la Asociación de Realtors de Miami, Florida Realtors, Greater Miami Convention & Visitors Bureau, medios locales (Miami Herald, WLRN, Miami Today) y comunicados oficiales recopilados a lo largo de 2025 entre otros. Estas referencias respaldan las cifras clave y tendencias descritas, aportando rigor a este balance anual. Miami cierra 2025 con la mirada puesta en el horizonte, lista para enfrentar desafíos y aprovechar nuevas oportunidades en el año venidero.



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