Miami se ha consolidado como uno de los destinos turísticos favoritos a nivel mundial, atrayendo a millones de visitantes y recibiendo reconocimientos internacionales en los últimos años. La ciudad, conocida como la “Capital del Sol”, ha dejado de ser solo sinónimo de playas para convertirse en un centro cosmopolita de cultura, entretenimiento y eventos globales. En 2024 rompió su récord histórico de turistas recibidos y en 2025 continúa escalando posiciones en rankings internacionales.
En este artículo analizamos el auge turístico de Miami con datos recientes, examinamos de dónde provienen sus visitantes y qué la hace tan atractiva, comparamos su desempeño con otros destinos importantes, y exploramos cómo la diversificación de su oferta (playa, cultura, gastronomía, deportes, negocios) la ha posicionado como un epicentro turístico global. También veremos la evolución histórica de Miami como ciudad turística y los retos que enfrenta ante su creciente popularidad.
El turismo de Miami vive un momento dorado. En 2024, el Gran Miami (que incluye la ciudad y Miami Beach, entre otras áreas del condado) recibió alrededor de 28 millones de turistas, la cifra más alta registrada en un solo año. Este flujo masivo generó un impacto económico directo de 22.000 millones de dólares y respaldó más de 209.000 empleos en la industria turística local. Estos números, reportados por la oficina de convenciones y turismo (GMCVB) durante su informe anual de la industria, no tienen precedentes en la historia de la ciudad.
Para ponerlo en perspectiva, los 28 millones de visitantes posicionan a Miami entre las ciudades más visitadas de Estados Unidos. Ciudades como Nueva York o Las Vegas suelen reportar en el rango de 30 a 40 millones de visitantes anuales, mientras que Orlando (con Disney World) lidera con más de 50 millones. Que Miami se acerque a esos niveles refleja su evolución de balneario estacional a metrópoli turística todo el año. Además, esta cifra supera con creces los ~24 millones de visitantes que tenía Miami en 2019, antes de la pandemia, mostrando una recuperación y crecimiento notables tras la crisis del COVID-19.
Otro dato importante es la mezcla de visitantes: de esos 28 millones, aproximadamente 6,4 millones fueron turistas internacionales (procedentes de fuera de EE.UU.), mientras que el resto fueron visitantes nacionales (unos 13 millones del resto de EE.UU. y 8-9 millones del propio estado de Florida, en viajes internos)oysterlink.com. El crecimiento se dio en ambos segmentos: en 2024, los turistas domésticos aumentaron un 2% y los internacionales un 5% respecto al año anterior. Esto sugiere que Miami no solo recuperó, sino amplió su base de turistas extranjeros post-pandemia, a la vez que siguió siendo un destino predilecto para estadounidenses. También aumentó el gasto promedio: los visitantes nacionales gastaron 3% más y los internacionales 5% más que el año previo, señal de una oferta turística dispuesta a captar un gasto mayor en hoteles, restaurantes, compras y ocio.
Miami goza de un atractivo global, pero su perfil de visitantes internacionales tiene un matiz claramente regional: Latinoamérica. Según datos del GMCVB, los países que más turistas aportaron a Miami en 2024 fueron, en orden: Colombia, Brasil y Canadá. De hecho, Colombia envió alrededor de 403.000 turistas en 2024, liderando el ranking extranjero, seguida de cerca por Brasil infonegocios.miami. Estos dos países latinoamericanos superaron incluso a Canadá, tradicionalmente fuerte por cercanía geográfica. Argentina también figura en el Top 10, con unos 180.000 visitantes, ubicándose en el noveno puesto. Otros mercados importantes incluyen México, Chile, Perú y algunos países europeos como el Reino Unido, Alemania o España, aunque ningún país europeo individualmente supera a los grandes latinoamericanos en volumen.
La fuerte presencia latinoamericana se explica por varios factores: vínculos culturales e idiomáticos (Miami es considerada la “capital de Latinoamérica” por su gran comunidad hispanohablante), conectividad aérea (vuelos directos diarios desde la mayoría de capitales latinoamericanas), y percepción de seguridad y compras (muchos latinoamericanos visitan Miami para adquirir bienes de lujo, tecnología o bienes raíces, aprovechando un entorno estable). Además, la ciudad ha sido tradicionalmente un refugio turístico para clases medias y altas de países sudamericanos en épocas de inestabilidad económica doméstica. Por ejemplo, durante 2023-2024, con inflaciones altas en Argentina y devaluaciones en algunos países, viajar a Miami siguió siendo un símbolo de estatus y una aspiración para muchas familias de la región, lo cual se refleja en las cifras.
No obstante, Miami también atrae con fuerza a visitantes nacionales: turistas del noreste de EE.UU. (Nueva York, Boston) escapan del invierno hacia sus playas; también es popular entre californianos y texanos buscando vacaciones diferentes. De hecho, en 2024 Miami fue el destino #1 dentro de EE.UU. en recuperación de turismo nacional tras la pandemia, beneficiándose de las políticas más flexibles que tuvo Florida durante 2020-2021, que hicieron que muchos estadounidenses eligieran Miami y Miami Beach cuando otros destinos estaban más restringidos. Esto asentó una base de nuevos viajeros recurrentes.
El creciente magnetismo de Miami no solo se ve en las cifras crudas, sino también en indicadores de tendencias y prestigio. En el inicio de 2025 se supo que Miami fue el tercer destino de viajes con mayor tendencia de búsquedas a nivel mundial para 2024, según el reporte anual Year in Search de Google. Estar en el Top 3 global de búsquedas de destinos (solo por detrás de dos ciudades aún no mencionadas en el informe público) implica que la ciudad captó un interés exponencial de viajeros potenciales alrededor del mundo. Este dato, resaltado por el propio presidente de la GMCVB, David Whitaker, subraya que Miami ha pasado a ser top of mind no solo como destino vacacional de playa, sino también como centro de eventos y experiencias únicas. Además, en ese informe Google destacaba que el Hard Rock Stadium (en Miami Gardens) fue el quinto estadio más buscado de EE.UU.antor.com, impulsado por los grandes eventos deportivos que allí se realizan (como veremos más adelante).
En métricas tradicionales de la industria, Miami también sobresale. Durante 2024 ocupó el cuarto lugar a nivel nacional en ocupación hotelera (porcentaje de habitaciones ocupadas) y el tercer lugar en tarifa diaria promedio entre los destinos de EE.UU., solo superada en precio por mercados como Nueva York. Esto significa que los hoteles en Miami lograron tarifas muy altas (el ADR, ingreso promedio por habitación, creció significativamente), reflejando la fuerte demanda turística dispuesta a pagar precios premium por alojarse en la ciudad. De hecho, dentro de Florida, Miami lidera cómodamente en indicadores hoteleros como tarifa promedio y RevPAR (ingreso por habitación disponible), superando a Orlando y otras zonas turísticas del estado. Que Miami mantenga una ocupación elevada a pesar de cobrar de las tarifas más caras del país indica un posicionamiento de lujo: atrae a un visitante de alto poder adquisitivo que valora la propuesta única de la ciudad.
Otros galardones recientes incluyen el reconocimiento de la guía Michelin, que en 2022-2023 empezó a evaluar la escena gastronómica de Florida. Miami ahora presume de 15 restaurantes con estrellas Michelin (14 con una estrella y uno con dos estrellas, el único bi-estrellado de Florida), algo impensable hace una década cuando su oferta culinaria no tenía tal renombre. Esto confirma a Miami como un destino gastronómico emergente que complementa sus atractivos tradicionales. Además, la ciudad ha escalado rankings específicos: por ejemplo, suele figurar entre los principales destinos de cruceros (PortMiami es la Capital Mundial de los Cruceros), de compras de lujo (Bal Harbour Shops y el Design District atraen turismo de compras) y más recientemente ha entrado en rankings de turismo deportivo y cultural.
¿Qué encuentra el turista en Miami que lo hace regresar o elegirla sobre otras opciones? La oferta de la ciudad se ha diversificado enormemente:
El liderazgo turístico actual de Miami es resultado de décadas de evolución. A principios del siglo XX, Miami Beach nació literalmente de la nada, impulsada por visionarios como Carl Fisher, que la promocionaron como destino invernal para la alta sociedad norteamericana. En las décadas de 1950-60, Miami se popularizó con la imagen glamorosa de Frank Sinatra y los hoteles art decó, pero luego enfrentó periodos difíciles en los 70-80 (disturbios raciales, crimen, estigma del narcotráfico). A partir de los 90, la ciudad resurgió: se revitalizaron South Beach y el distrito Art Decó, llegaron inmigrantes y capitales latinos que dinamizaron la economía y cultura (convirtiéndola en la urbe bicultural anglo-hispana que es hoy), y series de TV como Miami Vice cimentaron su imagen de ciudad cool.
Cada década trajo nuevos elementos turísticos: en los 2000 proliferaron las torres de condominios de lujo y hoteles boutique; en los 2010 Miami se consolidó en arte (Art Basel llegó en 2002) y gastronomía; y en los 2020, a pesar de la pandemia, explotó su popularidad por las razones ya descritas (apertura temprana, éxodo de teletrabajadores hacia Florida, etc.). Hoy Miami combina su histórico atractivo de sol, playa y fiesta, con museos de talla mundial (Pérez Art Museum, Frost Science), alta cocina, deportes profesionales (Heat en la NBA, Dolphins NFL, Inter Miami CF con la reciente llegada de Lionel Messi que atrajo atención internacional), y una infraestructura turística en constante mejora. Todo ello la ha llevado a ser percibida ya no solo como un resort, sino como una ciudad global en la que “siempre hay algo pasando”.
La evolución se refleja incluso en la mezcla de visitantes: hace 40 años, el grueso eran norteamericanos jubilados y turistas invernales; hoy viene gente joven de Europa atraída por Ultra Festival, familias latinoamericanas de compras, brasileños y colombianos de todos los estratos, europeos en busca de clima cálido, e incluso turistas asiáticos empiezan a incluir Miami en circuitos por EE.UU. La ciudad ha sabido reinventarse e innovar en su oferta para mantenerse vigente y competitiva frente a destinos emergentes.
Ser un destino de moda también presenta retos. Miami debe manejar cuidadosamente la saturación turística en zonas como South Beach, donde los residentes a veces se quejan de congestión y ruido. El gobierno local ha implementado iniciativas para garantizar una convivencia armónica: regulaciones de alquileres vacacionales tipo Airbnb en barrios residenciales, campañas para promover turismo responsable, e incluso límites horarios a la venta de alcohol en ciertas áreas para controlar el desorden nocturno. Mantener la seguridad es otra prioridad; aunque Miami es generalmente segura en zonas turísticas, un aumento abrupto de visitantes siempre conlleva necesidad de mayor vigilancia y servicios públicos (policía, limpieza, transporte).
Otro desafío es sostener la infraestructura: el aeropuerto de Miami ya es uno de los de mayor tránsito en EE.UU. y sigue ampliándose; el tráfico vehicular en temporada alta se intensifica; y la capacidad hotelera debe crecer de manera ordenada. Sobre esto último, la ciudad ha añadido varios hoteles nuevos de lujo (como el Esmé Miami Beach, Life House, citizenM, etc.) y tiene en construcción otros para atender la demanda. Los datos muestran que Miami tuvo en 2024 una ocupación hotelera cercana al 78%, muy alta, por lo que nuevas inversiones hoteleras son bienvenidas para evitar una escalada excesiva de precios y mantener la calidad.
Finalmente, diversificar el turismo más allá de las zonas tradicionales es algo en lo que la GMCVB trabaja. Promocionar lugares como Little Havana, Wynwood, Historic Overtown, o las playas del norte (Sunny Isles, Bal Harbour) ayuda a distribuir a los visitantes y a exponerlos a la rica cultura local (por ejemplo, tours gastronómicos en Little Havana, arte urbano en Wynwood, patrimonio afroamericano en Overtown). Esto no solo enriquece la experiencia del turista, sino que genera ingresos en comunidades diversas, haciendo más equitativos los beneficios del boom turístico.
Conclusión: Miami se ha ganado a pulso su reputación como destino turístico favorito de millones de personas. Las cifras récord de visitantes y los reconocimientos internacionales confirman que la ciudad ofrece una combinación difícil de igualar: belleza natural, clima privilegiado, conectividad, diversidad cultural, entretenimiento sin pausa y eventos de primer orden. Desde relajarse en la playa de día hasta disfrutar de un concierto o un partido de la NBA por la noche, pasando por cenar en un restaurante Michelin y rematar en una discoteca latina, pocas ciudades brindan ese rango de experiencias en un radio tan accesible. Miami ha sabido reinventarse de ciudad vacacional a metrópoli global del turismo, atrayendo tanto al viajero de lujo exigente como al público general en busca de diversión y buen clima.
De cara al futuro, Miami enfrenta el desafío de manejar inteligentemente su popularidad: mejorar infraestructura, mantener su carácter único y apostar por la sostenibilidad (ya hay esfuerzos ecológicos, como incentivar hoteles green con certificaciones medioambientales). Si lo logra, seguirá brillando como la joya turística del sur de EE.UU. y de las Américas. Como dijo el CEO de turismo local, “Miami es el alma de nuestro condado… trabajamos incansablemente para que siga siendo un destino global de primer nivel celebrando nuestra diversidad”. Los números y sonrisas de sus visitantes indican que van por buen camino: Miami, la ciudad mágica, realmente está encantando al mundo.