Construir un puerto deportivo privado: el megaproyecto de Ken Griffin en Miami Beach

El multimillonario financiero Ken Griffin (foto izquierda) está embarcado en un proyecto sin precedentes en Miami Beach: construir un puerto deportivo privado de ultra-lujo en pleno corazón de la ciudad. Griffin, conocido por ser el fundador de Citadel LLC y con una fortuna estimada de $46.000 millones de dólares, adquirió un terreno de más de 1,5 hectáreas en Terminal Island – una pequeña isla justo al lado de la autopista MacArthur Causeway, frente a la exclusiva Star Island. Ahora planea transformarla en una marina privada con todos los lujos imaginables, una especie de club náutico resort personal digno de la alta sociedad.

Un oasis náutico frente al skyline de Miami

El proyecto de Griffin no escatima en amenidades ni en escala. En los planos presentados a la ciudad, el complejo incluiría espacio para atracar numerosos yates de gran tamaño y al menos tres edificios principales destinados a distintos usos:

  • Pabellón principal para propietarios: Un edificio de diseño moderno donde Griffin y sus invitados VIP podrán disfrutar de salas de estar de lujo, salones privados y una piscina en la azotea con vistas panorámicas a la Bahía de Biscayne.

  • Área de tripulación y operaciones: Edificios dedicados al personal de los yates y al funcionamiento de la marina. Incluirá alojamientos cómodos para la tripulación, oficinas administrativas, un centro de control para coordinar atraques y seguridad, y servicios técnicos para mantenimiento de embarcaciones.

  • Zonas recreativas y deportivas: El complejo contará con instalaciones dignas de un resort cinco estrellas: canchas de tenis, pádel y pickleball, gimnasio equipado de última generación, spa con sauna, y amplias terrazas ajardinadas. Por supuesto, también habrá estacionamiento privado y áreas de carga/descarga para abastecer los yates.

En esencia, la marina privada funcionaría casi como el patio trasero personal de Griffin, combinando espacios para su estilo de vida (deportivo, social y náutico) con la infraestructura necesaria para gestionar sus embarcaciones y personal. Todo esto en un entorno cerrado y seguro, aislado del público general. La ubicación en Terminal Island es estratégica: pese a estar junto a la muy transitada calzada MacArthur (que une Miami Beach con el Downtown), la isla tiene acceso restringido y vista directa al mar y a Star Island, garantizando exclusividad y vistas privilegiadas.

Estado del proyecto y retos

Actualmente, el plan de Ken Griffin para este puerto deportivo privado se encuentra en fase de aprobación regulatoria. La propuesta fue presentada ante la Junta de Planificación de Miami Beach, que tenía previsto discutirla el 4 de noviembre de 2025. Dada la magnitud del proyecto, se espera un escrutinio detallado por parte de las autoridades locales en aspectos como impacto ambiental, alteración del paisaje costero y consideraciones de tráfico (ya que la entrada/salida de yates de gran porte en esa zona podría afectar la navegación local).

Algunos puntos clave y posibles retos incluyen:

  • Permisos ambientales: Construir nuevos muelles y estructuras sobre la bahía requiere permisos ambientales estrictos, para asegurar la protección de la flora y fauna marina. Aunque Terminal Island ya es zona portuaria en parte, las autoridades evaluarán si la marina privada podría afectar corrientes, manglares cercanos o la calidad del agua.

  • Impacto visual y urbano: Los edificios propuestos, aunque de baja altura, modificarían el paisaje visible desde la calzada y las islas vecinas. Dado que Star Island tiene valiosas mansiones, es probable que vecinos adinerados opinen sobre el diseño estético para garantizar que el complejo mantenga un perfil armonioso y no arruine vistas.

  • Uso de suelo y comunidad: Terminal Island es actualmente área industrial/portuaria (allí se ubica parte del puerto de Miami Beach y servicios municipales). Convertir parte en uso recreativo privado de un individuo es algo inusual que podría requerir cambios de zonificación. Sin embargo, dado que Griffin ha invertido mucho en Florida recientemente, puede haber apoyo político para facilitar su proyecto, siempre que cumpla normativas.

  • Seguridad y privacidad: Un puerto deportivo lleno de yates de cientos de millones de dólares y con personas influyentes requiere seguridad máxima. Es de esperar que se planifiquen sistemas avanzados de vigilancia y restricciones de acceso marítimo (ej. patrullaje para evitar curiosos acercándose en bote). Esto deberá coordinarse con Guardia Costera y autoridades locales.

Según trascendidos en la prensa, Griffin está dispuesto a costear completamente la obra de sus propios fondos, lo que eliminaría trabas financieras. También se rumora que podría destinar parte del espacio a uso institucional o comunitario limitado (por ejemplo, ofrecer su helipuerto o sala de reuniones para algún evento benéfico ocasional), en un gesto para ganar apoyo público. No obstante, en esencia es un proyecto privado y exclusivo.

Miami y la era de los megarricos

La iniciativa de Ken Griffin se enmarca en una tendencia mayor: la llegada de megamillonarios a Miami y el sur de Florida, que no solo trasladan sus negocios aquí sino que desarrollan proyectos a la medida de sus extravagantes estilos de vida. Griffin en particular ha sido muy activo invirtiendo en la zona – recordemos que en 2022 mudó la sede de Citadel de Chicago a Miami, y él mismo adquirió varias propiedades de lujo (tiene el récord de haber comprado la casa más cara de Miami por ~$107 millones en Indian Creek). Este puerto deportivo privado sería la cúspide de su huella personal en la ciudad.

Miami, tradicionalmente conocida por sus lujosos condominios y mansiones, ahora podría albergar uno de los pocos puertos deportivos particulares del mundo. Otros magnates globales suelen conformarse con marinas dentro de clubes náuticos o puertos públicos con secciones VIP; Griffin quiere lo suyo propio. De concretarse, su marina en Terminal Island podría convertirse en la envidia de otros billonarios y quizá marcar tendencia de desarrollos similares (por ejemplo, se habla de que en Palm Beach otro millonario evalúa algo parecido).

Al mismo tiempo, esto genera debate: ¿beneficia a la ciudad un proyecto tan exclusivo? Por un lado, pone a Miami Beach en los titulares como hogar de la élite financiera, y posiblemente genere empleos (personal de marina, mantenimiento, seguridad). Por otro lado, acentúa la desigualdad al destinar un espacio costero público a disfrute de uno solo (y sus allegados). Queda por ver la decisión final de las autoridades urbanísticas.

Por ahora, el proyecto de puerto deportivo privado de Ken Griffin avanza paso a paso en los despachos municipales. Si obtiene luz verde, la construcción podría arrancar en 2026, transformando para siempre esa porción de bahía. Más allá de opiniones, resulta fascinante observar cómo el estilo de vida ultra-lujoso sigue encontrando nuevas expresiones en Miami, una ciudad que siempre empuja los límites entre lo público y lo privado, y donde soñar en grande (y costoso) a menudo se convierte en realidad.

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